viernes, 17 de octubre de 2014

El por qué de Los fantasmas de mi cajonera...


Hola chi@s!!!

Ya está aquí la reedición de Los fantasmas de mi cajonera, de la mano de Tempus Fugit Ediciones S.L.. Por fin está siguiendo su camino, ya soltado de mi mano, como un valiente hijo que se va en busca de experiencias.
Pensé que aquellas mariposillas que sentí cuando Doble o nada salió al mercado literario no se volverían a repetir ¡y cuán equivocada estaba! Cada uno de los sentimientos contrapuestos que sentí la primera vez se han visto multiplicados, creo que esa es la gran diferencia entre uno y otro. Los miedos, la responsabilidad, la alegría, todo, todo, todo, lo he sentido como un desgarro. Pero esta vez un nuevo y desconocido sentimiento se ha aposentado en mi alma, este no es otro que el Orgullo. Pero, no vayáis a pensar que se trata de ese orgullo que nos hace percibir la realidad distorsionada, no, gracias a dios este lo desconozco; se trata de aquel que nace cuando te gusta lo que has hecho, cuando estás satisfecha con el resultado aún sabiendo que se puede mejorar, sin embargo, por ahora tú ya no puedes dar más y te relajas.
Me siento bien. Debo confesarlo, porque sino este no sería un blog en el que se supone que un autor debe tener un tú a tú sincero con sus lectores, y así como lo soy en mis libros también debo serlo aquí. Así que sí, me siento bien. Me gusta la portada y estoy contenta por lo que he escrito, confío en mi obra, aunque tengo muy claro que hay millones y trillones mejor que ella.
Los fantasmas de mi cajonera, son aquellos que nos persiguen a todos, aquellos que arañan nuestras entrañas impidiéndonos ser felices cada uno de los segundos de nuestras vidas; en este caso, Manuela (su protagonista, una mujer irónica que llena sus páginas de humor, es por ello que os ruego que lo leáis con un tono sarcástico en la voz de su protagonista), porta como fantasmas a experiencias del pasado nada agradables, (que se pueden dar en cualquiera de nosotros), que hacen que se esconda tras el escudo de una obsesión por la ingesta indiscriminada de comida y así se encuentra con un número constante en la báscula que no es santo de su devoción, al cual odia, pero que no es capaz de poner remedio, hasta que un día...
Hasta aquí puedo leer... Jajajajaja.
A lo que voy, como ya he escrito, la maleta con la que carga Manuela es la misma con la que cargamos todos, ella le añade kilos de comida, pero otros añadimos cosas diferentes e igual de hirientes. La pena que puede tener ella queriendo luchar contra ello por aquello que un día fue, es lo mismo que nos pasa a todos. El rubio quiere ser moreno, la muy delgada quiere más peso, la de pelo lacio lo desea rizado, el bajo quiere ser alto y tras un largo etc, todo en viceversa.
He de confesar y descubrir que Manuela tiene mucho de mí, quizá demasiado, puede que por eso había días en los que me costaba más seguir con su creación, puesto que yo misma a veces habría esa cajonera que guardo en mi pecho y plasmaba en esas hojas digitales fantasmas que me habían atormentado, a veces distorsionando la historia, las mínimas, exactamente, lo que viví; por lo que advierto que Los fantasmas de mi cajonera ha sido un libro de auto-ayuda para mí.
Se me exige tanto físicamente (ya que se supone que tengo que ser de determinada manera por dedicarme a instruir en el gimnasio) que a veces he sentido crujir mi alma. Tengo un peso sí, ¿y qué? No me considero obesa, sólo que no tengo la medida correcta para un anuncio de publicidad, ¿y qué? Repito. No quiero aparecer en un anuncio así que... Por suerte, hoy en día esas cosas no me afectan, mi talla 40 me acompaña desde hace tanto tiempo que ya nos hemos hecho amigas, nos respetamos y queremos, y aquellos que no nos acepten no son bienvenidos a mi vida.
Es muy posible que me juzguen por estas palabras, pero son salidas de mi corazón, sinceras hasta la extenuación y directas hasta para mí.
Espero que después de haber leído este post entendáis a qué se refieren esos fantasmas y esa cajonera. No se debe tener miedo de aquello que está muerto, se tiene mucho más miedo de aquello que es abstracto y habita en nosotros, haciéndonos tropezar en ocasiones y dudar de nosotros, luchando contra algo que no es importante.
Como hace ya un tiempo escribí en el prólogo de un libro para un amigo hazte esta pregunta, la misma que me acompaña en momentos de bajón: Tienes una única vida, ¿qué vas a hacer con ella?
¡¡Besos cargados de positivad!!

P.D.: Os invito a dejarme las preguntas que queráis hacerme en comentarios, os prometo contestar. ¡Muacks!

3 comentarios:

  1. Por lo que llevo leído puedo decir que hay mucha Manuela en mí, o mucho de mí en Manuela... Pero me encanta la frase con la que cierras el post. Tienes una única vida, ¿qué vas a hacer con ella? Fantástica, como siempre.

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    1. Gracias Mónica, creo que llevas razón, todo el mundo es un poco Manuela y habrá quien sea mucho... como, evidentemente, yo.

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  2. Antes que nada te deseo muchos éxitos!! Y decirte que me han entrado unas ganas impresionantes de leer la novela ya que aborda temas tan reales y que nos tocan tan de cerca. Un beos grande y a por todas!!

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